LA CRISIS DE PAREJA
En los últimos años parece que cada vez se da un índice desmesurado de separaciones y crisis conyugales, aunque también es verdad que cada vez mas las parejas buscan soluciones en los profesionales del comportamiento.
En la vida cotidiana en pareja todo gira siempre a torno a pequeñeces cotidianas que emergen una y otra vez intentando romper la estabilidad lograda. Hay que decir antes de nada que en toda relación de pareja sobrevienen crisis o momentos difíciles que son completamente normales y que se inscriben dentro del proceso normal de maduración conyugal. La vida en pareja tiene una serie de etapas bastante estandarizadas que pueden llevar a situaciones de riesgo, sin embargo son crisis de crecimiento, de compenetración y maduración. De un modo general podemos distinguir los siguientes periodos:
Etapa de formación de la estabilidad de la pareja. Es aquella fase inicial posterior a la fase de enamoramiento cuando se atraviesa la barrera de estar con uno mismo a pensar que se esta con una persona con la que se puede llegar a compartir la vida.
Etapa de afirmación. Es la etapa de los primeros años de la unión estable de la pareja, bajo un mismo techo. Las personalidades están madurando pero es un proceso de adaptación costoso donde cada miembro de la pareja intentara imponer sus condiciones y en esa búsqueda del equilibrio estará el triunfo de la relación. Es una etapa donde tiene que reinar la tolerancia, el saber escuchar y llegar a compromisos. Suele ser la etapa de la llegada de los hijos que suponen una fuente de estrés importante.
Etapa de la mitad de la vida. Es una etapa de análisis minucioso del tiempo vivido, una etapa de balances. Es una etapa peligrosa para la relación de pareja si esta no tiene unas bases fuertes.. En esta época la pareja puede morirse por cansancio y aburrimiento entre ambos, no hay nada que decirse, no se comparten hechos, impresiones, ilusiones futuras. Por otro lado pueden aparecer relaciones extraconyugales, los miembros de la pareja se sienten impelidos por estímulos novedosos, el tercero/a en discordia, y además suele suponer una inyección para "el ego de la persona", ya que se ve con la capacidad para atraer y seducir a alguien. Si se dan relaciones extraconyugales las consecuencias serán negativas a medio o largo plazo para la pareja.
Etapa de la vejez. En esta etapa, la pareja que se ha mantenido firme y unida se une mas estrechamente y el amor se hace mas rico, mas autentico, comprensivo y sólido. Cuando han existido rupturas, la situación se experimenta de otro modo y es habitual que asomen sentimientos de culpa, frustración o desencanto, que dan una visión negativa y triste de la vida en común.
A continuación vamos a estudiar que diferentes tipos de crisis pueden afectar a las parejas a lo largo de su relación:
Desgaste de la convivencia. En todas las parejas se dan crisis por el simple hecho de vivir juntos, es un desgaste normal. Una condición básica de la pareja madura es amar al otro con sus cosas positivas y negativas, pero después de haber intentado suprimir los ingredientes negativos que mas afectan a la armonía conyugal.
Crisis de identidad. Son aquellas situaciones donde uno de los miembros de la pareja empieza a preguntarse cosas sobre su vida familiar, profesional. Al hacer balance de su vida en pareja no se siente feliz o duda sobre si es la vida que quería llevar. Podríamos hablar de comportamientos inmaduros típicos de personas que no saben lo que quiere, personas que han crecido sin un modelo de identidad, que no se conocen a si mismas, que tienen fuertes contradicciones internas y muchas veces una absoluta falta de responsabilidad.
Infidelidades. Por regla general este tipo de crisis son graves y suelen deslizarse hacia la ruptura, están teñidas de fuertes tensiones emocionales y de un acentuado deterioro de la vida en pareja. A veces se mantiene la vida de la pareja gracias a la capacidad de renuncia y sufrimiento de una de las partes, que llega a tener comportamientos verdaderamente heroicos.
Intromisión de la familia política. En este tipo de crisis lo que suele suceder es que la actuación desacertada e inoportuna de alguna parte de la familia política provoca una situación difícil y cargada de tensiones psicológicas.
Excesiva dedicación a la vida profesional. Aquí la clave va a residir en un excesivo tiempo dedicado a la vida profesional. Se da mucho mas en los hombres, sobre todo profesionales liberales que cada vez tienen menos tiempo para el y su familia puesto que su trabajo le ocupa la mayor parte del tiempo. En estas situaciones muchas veces se encuentran relaciones extraconyugales que aun complican mas la situación.
Enfermedad psíquica de uno de los miembros de la pareja. Cuando uno de los miembros de la pareja sufren trastornos psicológicos o psiquiátricos se dan crisis importantes. Aunque afortunadamente la mayoría son trastornos pasajeros (ansiedad, depresión) a veces se dan auténticos problemas de tipo psiquiátrico (paranoia, delirios, esquizofrenia) que hacen muy difícil la convivencia.
Monotonía. Es la crisis que se da cuando la vida se vuelve vacía, insípida, uniforme, aburrida, insustancial, etc. En este tipo de crisis lo que falta son recursos para evitar la rutina y su pronostico puede mejorar si ambos miembros de la pareja hacen algo por combatir el tedio.
Ascenso profesional no compartido. Por lo general estas crisis tienen lugar porque uno de los miembros de la pareja ha tenido un importante ascenso profesional en breve tiempo, dejando a su pareja en un cierto desnivel. Generalmente se da mas en hombres; las mujeres no han seguido los pasos de ellos porque han tenido otras ocupaciones y porque el hombre cada vez hace menos vida familiar.
Algunos consejos prácticos para mejorar la relación
Debemos de partir de determinadas premisas sobre el concepto de amor en la pareja. El amor es un intercambio complejo de conductas relacionadas entre las que se establece un continuum gratificante; para mantenerlo es necesario un aprendizaje, no se puede quedar en algo afectivo o un sentimiento (ya que eso solo son las imágenes que tienen los adolescentes cuando experimentan el amor) sino que tiene que ser un verdadero intercambio gratificante para los dos miembros de la pareja.
Actualmente la Psicología cuando la trata la prevención de la ruptura de pareja, se apoya en un modelo de objetivación, mediante el cual se exploran cuales son las conductas positivas, y cuales las negativas, con el fin de extraer un listado de peticiones reciprocas. El primer paso a tomar es la identificación del problema. Para poder evaluar el problema es necesario apoyarse en instrumentos de medida (cuestionarios) para objetivar la relación y hacer un seguimiento de la terapia. La información que se debe de pedir debe de ser claramente objetiva. Cada uno de los miembros de la pareja debe de pedir claramente que conductas quiere se incrementen en su pareja y cuales deben de reducirse o desaparecer.
A partir de este inventario de conductas se elabora un programa de conducta concretando los objetivos de cada uno, haciendo que se respeten estos puntos trazados. El objetivo de este programa terapéutico es que establezcan comportamientos de aproximación a trabes de las cuales ambos aprendan de nuevo a gratificarse.
También es importante tener un esquema biográfico de la pareja que debe de incluir los siguientes aspectos:
¿Como se conocieron?
¿Qué aspecto fue el que mas le interesó / agrado de la otra persona?
¿Cómo fueron las relaciones al principio?
¿Resumen del ultimo año?
¿Cómo han sido las relaciones sexuales?
¿El día a día en la actualidad?
¿Periodicidad de las discusiones?.
¿Relato verbal de alguna discusión para observarla en directo?
¿Que argumentos/insultos/improperios se dicen en el curso de una discusión?
¿Como suelen acabar esos enfrentamientos?
¿Qué es lo mas difícil en la convivencia actual?
Actividades gratificantes que pueden hacer en común.
Tema de los hijos
Deseos y expectativas para que el matrimonio funciones
Borrón y cuenta nueva
Lo primero que se debe hacer para empezar a arreglar una situación difícil es necesario asumir y digerir el pasado, ya que a veces la incapacidad para superar un pasado difícil y/o traumático es la llave que abre la puerta de la ansiedad. La facultad de perdonar tiene dos etapas, una primera inmediata que supone acercarse al otro y disculparle, la otra mas tardía que supone ir olvidando. La terapia psicológica debe de ser una terapia verbal encaminada a olvidar rencores, a convencer a ambos que una persona que vive de recuerdos dolorosos no llega a sanar nunca. Es bueno en las primeras fases obligar a ambos componentes de la pareja a llevar un diario donde se le recuerden estas cosas.
Esforzarse por no sacar la lista de agravios
Este es el segundo punto de partida. La lista de agravios es ese inventario de pequeños y grandes errores, fallos y defectos y fracasos que se acumulan tras la convivencia. En las primeras fases de la terapia es bueno evitar que salgan estos "trapos sucios" continuamente que hacen que no se puedan superar experiencias antiguas.
El respeto mutuo en 3 direcciones.
El respeto se rompe por tres flancos diferentes, pero complementarios: palabra, obra y gestos. Los tres tienen una raíz común: la consideración en el trato debe de basarse en el aprecio y la dignidad de la persona.
El respeto de la palabra tiene una gran fuerza: aprender a controlarse, ser dueño de uno mismo y no perder la calma. Las palabras duras, hirientes, venenosas, cargadas de acusaciones y descalificantes van a dejar una honda huella en quien las recibe. Quien sea capaz de dominar su lenguaje será capaz de iniciar una relación mas gratificante.
En segundo lugar esta el trato de obra, son los malos tratos, la crueldad, la agresividad.
Por ultimo esta el lenguaje de los gestos:: en este epígrafe se incluyen los gestos, muecas, caras largas, aspavientos, maneras desafiantes, etc. En esta etapa hay que practicar la imitación, el modelado de conductas.
Por ejemplo se pueden realizar ciertos ejercicios de comunicación: se graban en cinta magnetofónica o en video y, mas tarde con la ayuda del terapeuta, se van analizando los errores cometidos. El terapeuta debe diseñar una guía de discusión:
Para estar con alguien hay que estar con uno mismo
Hay personas cuya constante de desarrollo ha sido la inestabilidad afectiva, personas que han tenido varias uniones sentimentales y todas ellas acabadas en fracaso. Con este tipo de personas hay que hacer un tratamiento especial porque la pareja para ellos quizá no pueda funcionar.
La vida conyugal tiene que ser argumental
El aburrimiento es uno de los grandes enemigos de las parejas modernas. La vida humana tiene que ser argumental: ha de tener unos objetivos, unos proyectos, ilusiones y motivos para andar juntos.
Evitar las discusiones innecesarias.
Cuando se ha aprendido que de las discusiones fuertes muchas veces no surge la verdad es necesario aprender a mantener el control.
Se les debe enseñar la diferencia entre el dialogo, la diferencia de criterios y la discusión. Dialogar es conversar, hablar de uno y mil temas, intercambiar experiencias y opiniones. Las diferencias de criterio es cuando se matizan las propias ideas, que se refuerzan o debilitan según los argumentos recíprocos. En la discusión existe un fondo importante de desacuerdo por lo que hay que esforzarse en no intentar vencer sin razonamientos, por la fuerza o por la habilidad de la descalificación.
Tener una vida sexual positiva y centrada en la comunicación
La sexualidad tiene una gran importancia en la vida de la pareja, pero no debe de ser nunca el primer tema de la pareja, el hedonismo que ambos buscan para aliviar las tensiones sin arreglar los problemas de fondo. Se debe de entender la sexualidad como una conducta gratificante que este apoyada en sentimientos mas profundos y que se desarrolle dentro de parámetros de dignidad; con libertad y con un intercambio de conductas aceptado por la pareja, sin coacción o amenazas.
Hacer repetidos esfuerzos de voluntad por mejorar y pulir los aspectos de la convivencia. Aquí entramos en el terreno de la voluntad, entendido como la capacidad psicológica que lleva a hacer algo anticipando consecuencias. En el ejercicio de la voluntad existen 3 fases: la primera es el objetivo a alcanzar que esta claro que es echar raíces, hacer la relación duradera y estable. La segunda fase es la determinación de querer cambiar y la tercera etapa es ponerse manos a la obra. La voluntad es energía, decidida disposición, empeño, tesón, firmeza, tenacidad, no doblegarse ante los obstáculos. Los ejercicios de voluntad tienen que ver con educarse a si mismo para seguir luchando aunque no exista un refuerzo inmediato.
Echarle a la vida sentido del humor
Una pareja con sentido del humor lograra un buen nivel de higiene mental, ya que se domina la vida y se superan las adversidades. Es necesario volver a ejercitar la risa, la ironía, la gracia para desdramatizar las pequeñas y grandes incidencias de la vida, y mucho mas en el terreno de la relación de pareja.
Aprender a remontar momentos, días o situaciones difíciles.
Hay veces que las parejas llegan a tener buenos momentos, pero en situaciones difíciles las cosas se pueden torcer y entonces hay que prevenirles que la vida no es un camino de rosas y que se pueden dar situaciones de tensión. Es necesario haber aprendido que las técnicas de comunicación entre ellos deben de ser buenos, los mensajes deben de ser claros, nítidos y se pueden decir cosas fuertes pero respetando los modales.
Ser diplomático.
Ser diplomático no significa ser falso, sino tener habilidad en el trato, ser cortes, saber cuando uno debe de saber callar a tiempo y conocer cuando se debe hablar.
Los días rosas
Este apartado se podría definir como "dime lo que te gusta que te voy a dedicar un día". Se trata de que uno de los cónyuges un día cada cierto periodo de tiempo, no demasiado distante, procure hacer todo lo posible por agradar a la otra persona. Al principio es difícil pero es tarea del terapeuta conseguir que se den cuenta de lo importante de las relaciones gratificantes. Hay que ir poco, no demandando en exceso al principio, pero si algo que agrade a la pareja. Un ejemplo de día rosa puede ser:
Que durante el desayuno me hable y no se dedique a leer el periódico.
Que me de un beso al irse y al llegar
Que me diga algo agradable sobre mi físico
Que ayude a su hijo a hacer los deberes
Que me lleve a cenar
Que me de 5 minutos de masaje antes de dormir.
Saber que la vida tiene activo y pasivo.
Esta afirmación tiene una sola lectura y es que cualquier relación tiene bonanzas y oleajes y cualquier otra idea es tener una idea utópica de lo que es la vida matrimonial.
Frenar la tendencia a controlar, vigilar e inspeccionar al cónyuge
Hay que llamar la atención sobre este hecho que supone estar continuamente observando la conducta del cónyuge pero con un afán excesivamente critico. Esto, aunque sean pequeñas criticas, si son persistentes y diarias, conlleva enfrentamientos frecuentes. Es un problema grave ya que la otra persona se siente observado, tiene que estar en guardia, con lo que se pierde la espontaneidad y se pierde la frescura de decir o hacer con tal de no ofender al miembro de la pareja que critica constantemente. La capacidad para respetar la libertad de acción refleja un espíritu liberal en quien lo practica y una aceptación del otro tal como es; aceptación que comporta ayudarle a mejorar, pero de otro modo, con mas tacto, usando la delicadeza. No se deben de estar haciendo continuas criticas con frases como "no soporto", "no tolero", "me da mucha rabia", etc.
Frenar la estructura de pensamientos negativos hacia la pareja
En una pareja en crisis es relativamente frecuente elaborar una conjunto de estructuras cognitivas respecto al cónyuge, criticas progresivamente peyorativas.
¿Como se fabrican estos conceptos distorsionados?
Tendencia a hacer generalizaciones negativas continuas.
Cualquier fallo, problema o dificultad en la relación de pareja va confirmando esa impresión negativa del otro. Elaborar una regla general a partir de hechos aislados es un error.
Centrarse en detalle negativo y agrandarlo, sacándolo de contexto. Se emite un juicio en función de un solo acontecimiento.
Maximalización y minimización. Es la tendencia a maximizar determinados defectos y minimizar otros aspectos positivos.
Pensamiento absolutista y dicotómico. Es la tendencia a clasificar los acontecimientos en dos valores, bueno-malo, blanco-negro.
Adelantarse en negativo. Supone sacar conclusiones "a priori" sobre la conducta del compañero, y siempre en negativo.
Decálogo para la convivencia conyugal
Estar siempre dispuesto a dar y recibir amor.
Tener muy en cuenta que lo importante es lo pequeño
Luchar por no ser tan hipersensible en la convivencia
Procurar evitar discusiones innecesarias
Tener capacidad de reacción tras momentos/dias difíciles
Cuidar el lenguaje verbal y no verbal, sabiendo que cualquier conducta humana se apoya en la comunicación: respeto, comprensión, delicadeza
Poner el máximo empeño para que no salga la lista de agravios
Tener el don de la oportunidad
Todo comportamiento necesita de un cierto aprendizaje y la relación de pareja es un intercambio de conductas gratificantes.
Adquisición de habilidades de comunicación.
Diez conductas verbales positivas
Lenguaje habitual concreto y bien especificado: los 3 niveles de la comunicación han de ser claros: emisor-mensaje-receptor. Cuidar el volumen y tono de voz, evitando el sarcasmo cruel y la lista de desagravios.
Tener siempre una visión positiva de la vida en pareja, sin desconocer las dificultades de la vida en pareja, pero descubriendo lo bueno y gratificante que puede ser la vida en pareja.
Gratificaciones orales frecuentes: pequeños elogios, palabras amables, comentarios positivos, frases cariñosas, elogios al físico, etc.
Procurar que existan conductas asertivas
Evitar formulas negativas categóricas tajantes: nunca, jamás, intolerable, inaguantable
Sinceridad pero evitando la crudeza, hay que utilizar la mano izquierda
Aprender a no dramatizar y no convertir las dificultades en asuntos insalvables.
Unificar códigos de conducta en cuanto a la educación de los hijos
Diez conductas no verbales positivas
Cuidar el aspecto físico desde la higiene personal hasta el vestido
Cultivar expresiones faciales de afecto: miradas tranquilas, sonrisas acogedoras, miradas simpáticas.
Después de un enfado, de una situación de tensión, evitar silencios muy prolongados.
En circunstancias de crisis aprender a tener guiños de acercamiento
Acompañar el dialogo con gestos de aprobación
Frenar los hábitos cognitivos negativos
Tener el don de la oportunidad
Perdonar y saber olvidar